Guía del Líder
Esta semana concluimos nuestra serie sobre la oración y el ayuno. Al comenzar un nuevo año, nuestro deseo ha sido ayudar a nuestra iglesia a desarrollar hábitos esenciales que renueven nuestras vidas y alineen nuestros corazones con la Palabra de Dios. La vida es un regalo, pero también presenta dificultades. Cuando aprendemos a ser personas que reflexionan constantemente, buscan a Dios y le piden que les revele los próximos pasos, nos sentimos anclados a sus promesas en lugar de abrumados por las circunstancias. Con esto en mente, veamos algunas verdades finales sobre la oración y el ayuno que nos ayudan a alinearnos con Dios y sus planes para nuestras vidas.
Qué necesitarás: ( Los versículos resaltados a continuación están enlazados para que puedas acceder a ellos fácilmente durante tu tiempo de estudio.)
- Una Biblia o tu aplicación de la Biblia,
- un cuaderno,
- un bolígrafo
- y un resaltador
Inicio
Líder: Esta sección está diseñada para iniciar conversaciones, examinar la verdad de Dios y aplicarla a nuestra semana. Los líderes de Grupos de Vida no deben asumir que todos en su grupo son seguidores de Cristo. El hecho de que participen en un Grupo de Vida demuestra que tienen cierta disposición para conocer más y explorar. Ora para que el Espíritu Santo obre y permite que Él te guíe también.
1. Piensa en tu infancia: ¿hubo alguna vez algo que deseabas mucho de tus padres o de un maestro y seguiste pidiendo hasta que finalmente lo conseguiste? ¿Qué era? ¿Qué estrategia usaste: negociación, persistencia, emociones, silencio, ¿seguirlos a todas partes? ¿Qué revelan esos momentos sobre el deseo y la persistencia? ¿Cómo podrían manifestarse esos mismos instintos en la forma en que nos acercamos a Dios en la oración hoy?
2. Lean Marcos 9:28-29, Mateo 17:19-20. Basándote en esta serie, ¿qué has aprendido sobre la oración? ¿Qué has aprendido sobre el ayuno? ¿Qué crees que Jesús intentaba enseñar a los discípulos sobre la fe, la dependencia y su relación con Dios?
Líder: Los discípulos estaban confundidos, pero Jesús les enseñaba con delicadeza que la oración fluye de un corazón alineado con Dios. Dios, no nosotros, es la autoridad suprema. No existe fórmula, frase ni ritual que obligue a Dios a actuar. En cambio, la oración y el ayuno posicionan nuestros corazones en humildad y fe. Nosotros no producimos el milagro, Dios lo hace, pero nuestra fe y dependencia nos acercan a Su corazón y a Sus propósitos.
3. Milagros, preparación, arrepentimiento. Lean Mateo 17:14-20, 4:1-2, Joel 2:12. ¿Qué revelan estos pasajes sobre las diferentes razones para ayunar? ¿Por qué podría ser apropiado el ayuno en momentos de crisis, preparación o arrepentimiento? ¿Por qué a menudo esperamos a que un problema se vuelva urgente antes de recurrir a la oración y al ayuno? ¿Cómo afecta el pecado no confesado nuestra cercanía y conciencia de Dios?
Líder: Muchos de nosotros confiamos en nuestras propias fuerzas hasta que llegamos a una situación que no podemos solucionar; entonces recurrimos a Dios. La Escritura nos invita a un ritmo diferente: buscar a Dios antes de la crisis. Así como un atleta entrena antes del partido, estamos llamados a crecer y entrenarnos espiritualmente para que la intimidad con Dios ya esté presente cuando lleguen los desafíos. Jesús modeló esta vida de dependencia. Y nunca debemos olvidar que el pecado fue lo que nos separó de Dios, y el gran precio que Jesús pagó para restaurar esa relación. La oración y el ayuno no se tratan de ganarse el favor de Dios, sino de expresar nuestra seriedad, humildad y dependencia de Él.
4. Lean Marcos 2:18. ¿Qué revela este versículo sobre la presencia de Dios? ¿Cómo replantea esto el propósito del ayuno, no como una obligación, sino como una respuesta a nuestra relación con Dios?
Líder: Recuérdele al grupo que el eje central de toda esta serie es la alineación. La oración y el ayuno no son herramientas para obtener lo que queremos de Dios, sino prácticas que nos acercan a Él. Dios mismo es el objetivo. No el milagro. No el avance. No la respuesta a la oración. Su presencia es suficiente.
Paso de Acción:
Dedica tiempo esta semana a examinar tu corazón con honestidad.
¿Qué buscas realmente de Dios en este momento?
¿Es tu mayor deseo su presencia o simplemente su provisión?
Si Dios no respondiera una oración específica de la manera que esperas, ¿seguiría siendo suficiente para ti?
Pídele a Dios que te ayude a rendirte a su voluntad, pidiéndole que alinee tus deseos con los suyos.
Opcional - Profundizar: Lean Lucas 18:1-8. ¿Qué enseña esta parábola sobre la perseverancia en la oración? ¿En qué se diferencia la perseverancia bíblica de exigir un resultado? ¿Qué revela este pasaje sobre el carácter de Dios y su deseo de que sigamos acudiendo a Él?
Líder: Usa este pasaje para enfatizar que la perseverancia en la oración no se trata de cansar a Dios, sino de permanecer conectados, confiar en su tiempo y negarse a desanimarse mientras esperamos en Él.