Daily Devotion

Miércoles - GRANDES EXPECTATIVAS

October 14, 2026

GRANDES EXPECTATIVAS 

Kimberly Lawrence

Escritura de Hoy: “Así que ahora, SEÑOR, te suplico que me quites la vida. ¡Prefiero morir que seguir viviendo!” Jonás 4:3, NVI

Tema: La lealtad a nuestras propias predicciones, en lugar de a la voluntad de Dios, es inmadura, pecaminosa y egocéntrica.

LO JUSTO ES LO JUSTO

Cuando mi hija cursaba la escuela intermedia, me citaron a la oficina del director para informarme que había sacado un cero en una tarea... por haber hecho trampa. Él explicó que ella había completado la tarea y obtenido una calificación del 100%, pero tomó la desafortunada decisión de pasarle su trabajo a otro estudiante que no lo había hecho por sí mismo. Ambos reprobaron y tuvieron que asistir a una reunión entre padres y director. Yo apoyé totalmente el castigo de la escuela, pues era una consecuencia justificada de su acción, y su comportamiento poco ético fue abordado también en casa.

Avancemos hasta la ceremonia de entrega de premios de fin de año. Mientras estaba sentada entre el público y llamaban a los estudiantes para recibir reconocimientos especiales, escuché el nombre del estudiante que había recibido el trabajo terminado de mi hija; ¡lo llamaban para recibir un premio precisamente en la misma materia por la que ambos habían sido reprendidos por hacer trampa! ¿Qué? ¡Imposible! De repente, me sentí furiosa. No porque mi hija no recibiera un premio, ¡sino porque él sí lo recibió! ¿Cómo podía ser eso justo o equitativo? ¡Aquello no encajaba con el resultado que yo esperaba!

ENFOCADOS EN NOSOTROS MISMOS

El pasaje bíblico de esta semana refleja lo fácil que resulta frustrarse e indignarse cuando Dios no actúa como creemos que debería hacerlo. Jonás estaba enojado porque Dios mostró misericordia a Nínive. Él quería justicia bajo sus propios términos, pero Dios mostró compasión. El problema no era simplemente que Jonás estuviera decepcionado; el problema era que se había aferrado más a sus propias expectativas que al propósito de Dios. De igual manera, es fácil que nos enfoquemos tanto en lo que queremos—justicia, reconocimiento o tener la razón— que a veces perdemos de vista el gran plan de Dios. Afortunadamente, nuestro Dios amoroso no rechazó a Jonás y tampoco nos rechazará a nosotros.

CONFÍA EN SU PLAN

Muchas veces hago suposiciones sobre cómo resultará una situación, qué merece alguien o qué debería hacer Dios, y luego me frustro cuando la realidad no coincide con mis predicciones. Mis expectativas —mi plan— terminan cobrando más importancia, casi sin darme cuenta, que mi confianza en Dios. Querer que Dios se ajuste a mi plan en lugar de rendirme ante Él me coloca a mí en el centro, no a Él. La fe significa recordar que Dios ve lo que nosotros no podemos ver y tener la certeza de que Su plan es perfecto.

Hazlo Algo Personal: Al leer el capítulo 4 de Jonás esta semana, me imaginé a Jonás marchándose a pisotones y haciendo un berrinche, observando desde lejos, al no conseguir lo que quería. En el fondo, Jonás pensaba: “¡Lo sabía!”, sintiéndose reivindicado en su predicción. Es fácil reconocer este tipo de actitud egocéntrica en mí misma. ¿Cuántas veces he actuado igual cuando las cosas no salieron según mi plan o mis plazos? Esta semana, enfoquémonos en celebrar la misericordia de Dios, incluso cuando no coincida con nuestras expectativas. Presta atención cuando la decepción se convierta en ira y pregúntate en qué intereses te estás enfocando. ¡Y deja de enfurruñarte cuando Dios cambie el desenlace! Reconoce que Su mano poderosa tiene un plan más grande de lo que puedes imaginar.

Ore: Señor Dios, no permitas que me aferre tanto a mis expectativas como para resistirme a Tus propósitos. Muéstrame dónde me preocupa más tener la razón que ser fiel. Ayúdame a renunciar a mis predicciones, a confiar en Tu sabiduría y a ver a las personas tal como Tú las ves: con amor, gracia y perdón.

Lee: Isaías 55:8-9; Jeremías 10:23; Salmo 37:5

Versículo de Memorizar de la Semana: “Así que ahora, Señor, te suplico que me quites la vida. ¡Prefiero morir que seguir viviendo!” Jonás 4:3, NVI