DESPUÉS DE SER CONFRONTADOS
Nichol DeGroot
Escritura de Hoy: “Y los ninivitas creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor, se vistieron con ropa áspera en señal de arrepentimiento.” Jonas 3:5, NVI
Tema: After being confronted with our own sin, the correct action is repentance, regardless of our worldly status. Después de ser confrontados con nuestro propio pecado, la acción correcta es el arrepentimiento, independientemente de nuestra posición en el mundo.
CARA A CARA
Dios usó a Jonás para confrontar al pueblo de Nínive a fin de que se vieran cara a cara con su pecado. ¿Te imaginas que el SEÑOR Dios enviara a alguien a tu vida para hacerte enfrentar tu pecado? ¿Cómo te haría sentir eso? ¿Avergonzado, a la defensiva, lleno de culpa? ¿Qué tal si te sintieras AMADO? Proverbios 3:11-12 dice: “Hijo mío, no desprecies la disciplina del SEÑOR
ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el SEÑOR disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.”.
Si alguna vez has sido confrontado con tu pecado, reconoce que el Creador del universo fue tras de ti porque no quería que vivieras la vida que llevabas hasta entonces. Te ama tanto que envió a alguien a tu vida para tener contigo, con amor, una conversación difícil. Curiosamente, eso es algo muy especial.
LA CREENCIA LLEVÓ A LA ACCIÓN
Seguir al SEÑOR Dios requiere acción. Creer no es suficiente. La Biblia dice que incluso los demonios creen. Pero ser seguidor del SEÑOR Dios significa avanzar en el proceso de santificación. La santificación es el proceso mediante el cual somos hechos santos, limpiados y apartados para los propósitos especiales de Dios.
¿Y cómo avanzamos hacia esa meta? Por medio del arrepentimiento. El arrepentimiento no consiste solamente en pedir perdón por nuestros pecados; también implica apartarnos de ellos y alejarnos de todo lo que nos relaciona con ellos. En Juan 14:15, Jesús dice: “Si ustedes me aman, obedecerán Mis mandamientos”.
En la historia de Jonás, el pueblo de Nínive creyó a Dios. No se limitaron a escuchar Su advertencia. Oyeron lo que Jonás predicaba, creyeron a Dios, y su fe generó una respuesta: toda la comunidad se arrepintió sinceramente, con ayuno, cilicio (tela áspera que simbolizaba humildad y arrepentimiento) y ceniza.
EL ARREPENTIMIENTO ES HUMILDAD, NO HUMILLACIÓN
Dios no quiere sacar a la luz tu pecado para humillarte. Él quiere que aprendas humildad. Una gran frase de Rick Warren señala que la humildad no consiste en pensar menos de ti mismo, sino en pensar menos *en* ti mismo.
Nuestros pensamientos deben estar centrados en Cristo. Mateo 22:37 dice: “Jesús contestó: “Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” Proverbios 3:5-8 dice:
“ Confía en el Señor con todo tu corazón;
no dependas de tu propio entendimiento.
Busca su voluntad en todo lo que hagas,
y él te mostrará cuál camino tomar.
No te dejes impresionar por tu propia sabiduría.
En cambio, teme al Señor y aléjate del mal.
Entonces dará salud a tu cuerpo
y fortaleza a tus huesos.”
Nuestras vidas deben ser prueba de un Dios real y vivo. Nuestras vidas deben reflejar el amor de nuestro Salvador Jesús, Su gracia y Su mano poderosa sobre nosotros.
EL ARREPENTIMIENTO ES LA RESPUESTA CORRECTA A LA CONVICCIÓN
La convicción proviene del Espíritu Santo. Es un regalo. La convicción debe llevarnos al arrepentimiento y a la restauración. La convicción no es condenación. La condenación proviene del enemigo, Satanás, y conduce a la vergüenza y a esconderse.
Hazlo Algo Personal: Cuando Dios revela un pecado en mi vida, ¿cuál es mi respuesta natural? ¿Huyo de Dios porque siento vergüenza, o corro hacia Él porque sé que es quien puede perdonarme y restaurarme?
¿Sobre qué asunto me ha estado confrontando Dios? ¿Hay algo de lo que deba apartarme? ¿He estado poniendo excusas al respecto?
¿Hay algún aspecto en el que Dios me esté pidiendo que me humille?
Ore: Señor Dios, te doy gracias por las personas que has traído a mi vida para corregirme. Te agradezco por quienes me han devuelto al camino correcto hacia Ti en lugar de dejar que siguiera otra dirección. Señor Dios, te doy gracias por las ocasiones en las que he tenido que actuar como Jonás y afrontar conversaciones difíciles o incómodas. Sé que esas conversaciones pueden llevar a alguien de vuelta a Ti y no debo huir de ello. ¡Señor Dios, permíteme mantenerme humilde ante la corrección, porque sé que me amas! Señor Dios, sigue transformándome para parecerme más a Ti. Revélame aquello que necesito cambiar. Cuando la gente mire atrás y vea mi vida, ¡quiero que vean Tu mano en todo momento! Te amo y te alabo. ¡Te doy toda la gloria por lo que fue, lo que es y lo que está por venir! En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Lee: Hechos 3:19, Hechos 2:38, Mateo 3:8, Romanos 2:4
Versículo de Memorizar de la Semana: “El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.” Salmo 51:17, NVI