EL CORAZÓN DE LA FE
Susan Murray
Escritura de Hoy: “ En efecto, toda la Ley se resume en un solo mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.’” Galatas 5:14, NVI
Tema: Las normas y las convicciones son importantes, pero nunca deben prevalecer sobre el amor. Si tenemos la razón desde un punto de vista técnico, pero carecemos de amor, hemos pasado por alto el corazón de Dios.
DEFINICIÓN DE AMOR
¿Qué es el amor? Lo primero que me viene a la mente es una sensación cálida y afectuosa. Cuando sostenía a mis hijos recién nacidos o los observaba dormir, experimentaba una gran emoción. ¿Y qué novio o novia no siente el éxtasis del amor el día de su boda? Las películas muestran palabras y actos de amor que nos conmueven hasta las lágrimas, y anhelamos que alguien nos ame de esa manera.
En la Biblia se utilizan diferentes palabras Hebreas y Griegas para describir distintos tipos de amor, aunque todas ellas se traducen al español con una sola palabra: amor. *Ágape* es la palabra Griega empleada en nuestro versículo de hoy. El amor *ágape* se define como la forma más elevada y desinteresada de amor. Se caracteriza por la aceptación incondicional, el sacrificio personal y el compromiso deliberado con el bienestar de los demás, sin esperar nada a cambio. Es más que sentimientos afectuosos, aunque no menos que eso. El amor *ágape* define quién es Dios; es su propia naturaleza. “Dios es amor” (1 Juan 4:8).
LA LEY Y EL AMOR
Nuestra naturaleza, que refleja la imagen de Dios y Su amor, ha sido empañada por el pecado y el egoísmo. El propósito de Su ley es enseñarnos a distinguir el bien del mal para que podamos amar a los demás. Basta pensar en cuánto mejor sería el mundo si todos obedecieran los Diez Mandamientos: sin asesinatos, sin infidelidades, sin mentiras ni robos, por citar algunos ejemplos. Ahora bien, es posible llevar una vida moralmente correcta en apariencia, pero queda una pregunta: ¿Qué hay oculto en nuestro corazón? 1 Juan 3:15 nos dice que, si odiamos a otros, somos asesinos. Jesús dijo en Mateo 5:28 que, si hay codicia en nuestro corazón, ya hemos cometido adulterio. 1Corintios 13:3 dice que podemos ser extremadamente generosos y dar todo lo que tenemos a los pobres, pero si no está motivado por el amor (*ágape*), entonces no es nada. El amor es más que sentimientos cálidos y actos externos; es una actitud del corazón.
AMARSE A UNO MISMO Y A LOS DEMÁS
Al leer nuestro versículo de hoy y reflexionar sobre el significado de *ágape*, me doy cuenta inmediatamente de lo mucho que me falta para alcanzarlo. Nuestra tendencia natural, el egoísmo, se opone al amor desinteresado. Con demasiada frecuencia, solo estamos dispuestos a dar a los demás cuando obtenemos algún beneficio personal o si no nos cuesta demasiado (por ejemplo, tiempo o energía). He oído decir que “no puedes amar a los demás hasta que te ames a ti mismo”, utilizando precisamente el pasaje de hoy para justificar esta creencia. Se suele ilustrar comparándolo con la acción de ponerse primero la propia máscara de oxígeno antes de ayudar a otros en caso de despresurización del avión. Esta analogía parece lógica hasta que nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Acaso proporcionaste tú mismo la máscara y el flujo de oxígeno en el avión? No; cayeron desde arriba. Del mismo modo, amándonos a nosotros mismos primero, no podemos proveer lo necesario para amar a los demás. Entonces, ¿qué necesitamos?
EL AMOR DEL EVANGELIO
Necesitamos el amor de Dios manifestado en Jesús: el Evangelio. Con un amor perfecto y sacrificial, Jesús compró nuestra aceptación permanente e incondicional ante Dios. A medida que experimentamos una realidad más profunda de este amor perfecto cada día, nuestros corazones son transformados, generando un amor genuino hacia los demás (1 Juan 4:19). Jesús es nuestro ejemplo para seguir, pero debemos permitirle ser mucho más que eso para que podamos cambiar. Debemos reconocerlo, ante todo, como nuestro Salvador; de lo contrario, oscilaremos entre la vergüenza (al ver que fallamos en amar) y el orgullo (al creer que hemos amado bien). Limitar a Jesús a ser *un* ejemplo nos deja siendo simplemente religiosos, pero sin haber cambiado realmente.
Hazlo Algo Personal: Hay muchas formas en las que fallo al amar. Puedo guardar rencor o criticar a aquellos a quienes envidio. Puedo servir a los demás no para su beneficio, sino para ganarme su aprobación: un motivo egoísta. Reflexiona sobre cómo fallas tú al amar. ¿Te resulta fácil reconocerlo y ponerle nombre? Si te resulta difícil reconocerlo, 1 Corintios 13 me ayuda a identificar dónde tengo dificultades; mira si a ti también te sirve.
Ore: Dios Padre, Tú eres amor; sin embargo, frecuentemente pienso erróneamente que eres un capataz listo para mostrar Su desaprobación ante mis fallos, cuando en realidad me amas. Tu amor envió a Jesús, quien cumplió perfectamente todas Tus leyes en mi lugar, y ahora Su historial perfecto de amor es mío. Ayúdame a ver y a saborear haciéndolo más real hoy tu amor *ágape* (que ya poseo), para así poder amar genuinamente a los demás, aun siendo imperfecto, y perdonar a quienes no me aman. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Lee: 1 Corintios 13:1-8; 1 Juan 4:7-21; Efesios 3:16-19.
Escucha: Tauren Wells - Known (Video oficial con letra).
Versículo de Memorizar para la Semana: ” Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. Todo esto lo hago por causa del evangelio para participar de sus frutos.” 1 Corintios 9:22b-23, NVI